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La alimentación complementaria del bebé durante el primer año

Cuando te has acostumbrado a los mil cambios que supone tener un bebé y parece que empiezas a reconocerte en tu nueva vida, tu hijo se aproxima a los seis meses y un nuevo universo se vuelve a abrir ante ti: la alimentación complementaria.

Hay tanta información, a veces opuesta, tantas cosas por saber, tantas dudas, que puede asustar.

Por eso, en la Nana hemos preparado este artículo, para facilitarte la vida en cuanto a la nutrición de tus hijos se refiere.

Aquí encontrarás una guía bastante completa sobre la alimentación infantil durante su primer año de vida, escrito con claridad y sencillez.

Pero comencemos por el principio…

Niño comiendo sandía
(Fuente: Freepik)

La alimentación del bebé durante los seis primeros meses

Los seis primeros meses de vida de tu bebé no hay mucha complicación a la hora de elegir con qué alimentarlo (lo de llevarlo a cabo ya es otra historia).

Siempre que sea posible, se recomienda optar por la lactancia materna.

Es el alimento perfecto para nuestro bebé porque lo crea nuestro organismo específicamente para él, conociendo sus necesidades concretas. Evoluciona constantemente según lo que vaya necesitando, su edad, la hora del día,…

Si existe un superalimento, es la leche materna.

Aunque hay grandes profesionales que ayudan a las mamás y bebés, no todas las familias pueden lograr una lactancia materna exitosa. Si es tu caso, tranquila, se puede sustituir por leche de fórmula, es decir, biberón.

Elijas la lactancia que elijas, recuerda siempre dos premisas: a demanda y exclusiva.

A demanda significa que el bebé mama cuando quiere, sin horarios impuestos ni tiempos. Con el biberón ocurre exactamente igual.

Y exclusiva. Durante ese tiempo no hay que ofrecerle nada más, ni siquiera agua, zumos o infusiones.

Todo, absolutamente todo lo que necesita, se lo da la leche.

Antes de que un bebé pruebe otro alimento se tienen que dar una serie de condiciones:

  • Que tenga al menos seis meses (si es prematuro, seis meses de edad corregida).
  • Que sea capaz de mantenerse sentado solo, con un apoyo en la espalda.
  • Que sienta curiosidad por la comida.
  • Que haya perdido el reflejo de extrusión, esto es, que ya no expulse todo lo que entre en su boca de manera refleja.
  • Que sea capaz de coger objetos con las manos y llevarlos a la boca.

¿Tu bebé ya cumple todas esas características? Entonces está preparado para el siguiente paso.

Alimentos para alimentación complementaria
Fuente: Freepik

La introducción de los primeros alimentos

Llegado este momento, el bebé puede comenzar a comer casi de todo.

Por extraño que nos pueda parecer, está preparado para consumir fruta, verdura, cereales, huevos, frutos secos, pescado y carne.

¡Pero espera!

No todo es válido. Hay infinidad de matices que es importante conocer antes. No te preocupes que los tienes aquí desglosados.

Para comenzar, lo más frecuente es elegir una fruta o verdura que tenga un sabor suave y dulce.

Recuerda que, hasta ahora, solo ha probado la leche materna o de fórmula. Es más probable que acepte un poco de pera o de zanahoria al vapor que un kiwi o una berenjena.

También es cierto que los niños siempre nos sorprenden. He conocido algún bebé que disfrutaba chupando limones, pero no es lo habitual.

Aunque no importa tanto el alimento, sí hay una serie de cuestiones a tener en cuenta.

  • Las frutas, sin piel ni pepitas.
  • Las verduras, mejor al vapor que cocidas, y siempre sin sal.
  • Nada de verduras de hoja verde hasta el año. Ya sabes, espinacas, lechugas, acelgas,…

Y para acotar posibles alergias hay un procedimiento:

  • El primer día de un alimento nuevo no le des demasiado, e intenta que sea antes de las 16 horas (para que tengas más tiempo de reacción).
  • Dale el mismo producto durante los siguientes tres o cuatro días, sin introducir nada que no haya probado antes.
  • Pasado ese tiempo, comienza el mismo proceso con otra fruta o verdura.

Es decir, que al principio debemos ir introduciendo un par de alimentos nuevos a la semana, no más. Después solo hay que prestar especial atención a los que suelen provocar más alergias.

Una vez que el bebé comienza con las primeras frutas y verduras, no retrases la introducción de las otras categorías de alimentos, es decir: cereales, legumbres, huevos, carne, pescado y frutos secos.

Los cereales y el gluten

Actualmente, se considera que los bebés están preparados para consumir pequeñas cantidades de gluten desde el inicio de su alimentación complementaria.

Si notas diarrea o estreñimiento, vómitos, gases o hinchazón, es mejor que consultes a su pediatra porque pueden ser síntomas de celiaquía.

Rehúye de las papillas envasadas y opta por los cereales reales, que no son otros que los que tenemos en casa.

Te pongo una lista de cereales:

  • Sin gluten: maíz, arroz, mijo, avena y quinoa
  • Con gluten: trigo, centeno, espelta y cebada

Es mejor que sean integrales, menos el arroz, que debe ser blanco.

Para evitar el arsénico del arroz lávalo bien, ponlo en remojo 24 horas y cuécelo con mucha agua. Debe quedar algo pastoso.

También es recomendable dejar en remojo los copos de avena, unas 10-12 horas. Así facilitamos su digestión.

¿Y cómo dárselos?

Puedes triturarlos e incorporarlos a sus purés, darle un trozo de pan integral sin sal, pasta muy cocida, o como prefieras.

Si has optado por el BLW, hay infinidad de recetas adaptadas a estas edades como tortitas, galletas, ¡hasta hamburguesas!

La carne y el pescado

Igual que con los cereales, a partir de los seis meses y siempre que cumplan los requisitos que te hemos comentado, los niños ya están preparados para comer carne y pescado.

¿Y por dónde empezamos?

– La carne

Al hablar de carne y bebés, lo más recomendable es comenzar por las blancas: pollo, pavo y conejo.

Durante el primer año es recomendable que las carnes se cocinen hervidas, al vapor, guisadas o a la plancha, por supuesto sin piel ni sal, y que las cantidades que consuman sean pequeñas.

-El pescado

Los pescados también deben estar totalmente cocinados, así que nada de ahumados hasta los tres años.

Los que están en conserva mejor esperar al año, por su contenido en sal.

Evita el atún rojo, el pez espada, el lucio y los derivados del tiburón (como el cazón), por sus altos contenidos de mercurio. De hecho, esos pescados están contraindicados para niños menores de 10 años, embarazadas y madres lactantes.

De los demás pescados, solo hay que tener cuidado con las espinas y las escamas.

Es habitual comenzar por la merluza, que tiene un sabor suave, pero igualmente puedes optar por el salmón, la dorada, la caballa,…

Y recuerda que el aceite, siempre de oliva virgen extra y crudo.

Los huevos

En cuanto al huevo, si no hay antecedentes familiares directos de alergias, se le puede dar completo al bebé. Si la hubiera, yema y clara por separado, con 3-4 días de diferencia. Ya conoces el procedimiento.

¿Y cómo se lo pueden tomar? Cocido, revuelto, a la plancha, en tortilla, para elaborar masas…

Siempre totalmente cocinado. Los huevos pasados por agua y las tortillas que se desbordan al cortarlas tendrán que esperar.

Eso sí, ten en cuenta que el huevo y la carne son fuente de proteínas. El día que le des carne no debe tomar huevo, y al revés.

El marisco

¿Bebés consumiendo marisco? ¡Claro que sí!

Hasta los tres años no es recomendable que tomen crustáceos ni cabezas de gambas y langostinos, por el alto contenido en cadmio de sus vísceras. No hay problemas con el resto del animal.

Los moluscos cocinados son recomendables desde edades tempranas, como los mejillones al vapor.

Los frutos secos

Hay un error generalizado en cuanto a los frutos secos y los bebés, por dos causas: las alergias y por los atragantamientos.

Vamos a matizarlo.

-Alergia a los frutos secos

Justo al contrario de lo que se pensaba, cuanto antes se incorporen los alimentos más propensos a generar alergias, menos rechazo producen en el organismo.

Así que sí, a partir de los seis meses los bebés pueden comenzar a comerlos, siempre con las recomendaciones de esperar unos días antes de probar otro alimento.

De todos modos, lo mejor es dejar los más alergénicos para el final (cacahuetes, nueces y pistachos).

-Atragantamientos con frutos secos

Y sí, los frutos secos son una causa habitual de atragantamientos… si se dan enteros. Como las uvas, los caramelos y otras comidas.

El problema es la forma que tienen, no el producto en sí. La solución es tan sencilla como partirlos, machacarlos, molerlos,…

Vamos, que hasta los cinco años, los niños no están preparados para triturarlos adecuadamente y el tamaño de sus tráqueas tampoco ayuda, así que nada de darles frutos secos enteros.

Los lácteos

No nos vamos a entretener demasiado en este punto: Los lácteos no son necesarios, el calcio sí.

Recuerda que durante el primer año de vida de tu hijo, la base de su dieta sigue siendo el pecho o el biberón. Todo lo demás es complementario.

Aunque muchos expertos hablan de lo prescindibles que son los lácteos incluso durante la infancia y edad adulta, si quieres, a partir del año puedes darle leche entera de vaca y yogures naturales (sin azúcar ni sabores).

Evita los lácteos elaborados para bebés porque suelen contener mucho azúcar.

Sal y azúcar, los grandes enemigos

Durante el primer año de vida, el bebé obtiene toda la sal y el azúcar que su organismo necesita de la lactancia y los alimentos que consume.

Recuerda, no hay que añadirle nada, nunca, por soso o insípido que nos parezca.

– La sal y los bebés

A partir de que cumpla un año, puedes empezar a incorporar un poco de sal a sus comidas.

Un exceso de sal puede ser dañino para sus riñones, que están en desarrollo.

Por eso es tan importante no ofrecerle a los niños ningún tipo de snack, como patatas chips o gusanitos.

Por cierto, ambos productos suelen tener la misma cantidad de sal aunque uno esté ideado para niños pequeños.

– El azúcar y la infancia

Sobre el azúcar, no se recomienda el consumo de azúcar (¡cero!) hasta al menos los dos años, y a partir de ahí las cantidades son mínimas.

Cuanto menos azúcar consuma a lo largo de la infancia, mucho mejor para su salud presente y futura.

Cereales de desayuno, mermeladas, chucherías, helados, chocolate, postres,… lo sé, todos los productos infantiles parecen pensados para endulzar sus vidas.

El excesivo consumo de azúcar es, sin duda, uno de los principales riesgos para la salud de los niños y adultos en el primer mundo, así que mejor no tomárselo a la ligera.

– Las frutas deshidratadas

Las frutas deshidratadas como pasas, orejones y dátiles, almacenan bastante cantidad de azúcares así que mejor esperar hasta el año. Pero si necesitas endulzar alguna receta recurre a ellos.

Eso sí, lee las etiquetas porque en algunos casos llevan una capa exterior de edulcorante. La mejor opción son los dátiles medjoul.

– La miel

¡Ah, y nada de miel hasta el año! Puede producir una infección muy peligrosa en los más pequeños, el botulismo.

Manos de niño con aguacate

Las cantidades recomendadas para los bebés

La lactancia seguirá siendo el principal alimento de los bebés hasta el año de vida y se recomienda mantenerla, al menos, hasta los dos años.

Por eso, se llama “alimentación complementaria” al resto de alimentos. Es decir, el bebé toma primero leche, ya sea de pecho o de biberón, y después se le ofrece lo demás.

Las cantidades las marca él, no se les debe obligar a comer.

A ti tampoco te gusta que te llenen un plato y te fuercen a acabarlo aunque no te guste lo que haya o no apetezca más, ¿verdad?

Así que no te preocupes si tu bebé apenas prueba nada, es lo habitual.

Y recuerda, sus necesidades nutricionales están cubiertas con la lactancia.

Los horarios

Un bebé no pasa de pronto de tomar pecho a demanda a hacer cinco comidas al día. No tiene sentido, ¿verdad?

Además, los horarios son una convención social. Solo hay que viajar para darse cuenta de que en cada lugar comemos en momentos diferentes.

¿Y qué hacer?

Puedes ofrecerle comida varias veces a lo largo del día. A veces probará algo, y otras no. Mediante la observación irás viendo cuándo está más predispuesto a comer.

Lo ideal es ponerle delante su plato cuando la familia se sienta a la mesa.

Aunque todavía es pequeño, su capacidad de observación e imitación está activa y será más fácil que se interese por su comida.

Cuando incorpores un alimento nuevo, es recomendable que no sea en la merienda o la cena. Así, si tuviera algún tipo de reacción alérgica, tienes más tiempo para detectarla que si te pilla de noche y estás durmiendo.

Y recuerda siempre ser flexible.

BLW vs triturados, ¿son incompatibles?

Pues depende de lo rígido que seas. Nosotros consideramos que se complementan a la perfección.

Pero antes que nada, ¿qué es el BLW?

Son las siglas en inglés de Baby Led Weaning. O lo que es lo mismo, la alimentación autorregulada por el bebé.

Como resumen, es ofrecerle al niño varios alimentos sólidos (entiéndase aquí “no triturado”, porque sí están blandos) y que sea él quien decida qué y cuánto come.

Hay mucha información en libros e internet sobre este método de nutrición así que no me voy a extender más en él.

Entonces, si opto por el BLW, ¿no puedo darle nada triturado?

Repito que depende de lo estricto que quieras ser. Igual que entre el blanco y el negro hay infinidad de matices de grises, aquí pasa igual.

Hay familias que prefieren darles purés cuando comen fuera de casa, ofrecerles en un momento del día alimentos en trozos y en otros triturados, recurrir a los tarritos cuando lo dejan con algún familiar que no controla bien el tema del BLW o, simplemente, combinar las dos maneras de alimentar al bebé.

No tienen por qué ser opciones excluyentes. De hecho, nosotros creemos que no lo son y que, complementadas, dan una mayor flexibilidad a las familias.

Ojo con los profesionales de la salud desfasados

No quiero sonar alarmista, pero todavía nos encontramos con pediatras que no han renovado sus conocimientos respecto a la alimentación infantil desde hace años y siguen recomendando pautas que ya están superadas.

La ciencia avanza, y con ella el conocimiento de la primera infancia.

Si te dice la cantidad exacta de comida que debe tomar, te recomienda comenzar antes de los seis meses o que a partir de esa edad es conveniente que lo destetes, te has topado con uno de ellos.

Ocurre igual con los alimentos potencialmente alergénicos.

Antes se retrasaban varios meses e incluso se esperaba a que los niños cumplieran uno o dos años. Ahora se sabe que ocurre al contrario, mientras más se tarde en dárselos, más probable es que les cause reacción.

Y con los consejos de familiares y amigos

Que sí, que lo hacen con buena voluntad, pero eso no significa que tengan razón.

Que en su época se creía que era lo mejor, o que se ha hecho así toda la vida…

Hace unas décadas daban tostadas con vino tinto y azúcar a los niños pequeños para cenar. Lo de mojar el chupete en miel o leche condensada es algo que todavía se recomienda.

La lista es interminable.

Si tu pediatra está anticuado o tus familiares te aconsejan cuestiones alimentarias que te chirrían, tranquilo, afortunadamente existen maravillosos profesionales en internet que están al día y que hacen un gran trabajo de divulgación.

Lee, contrasta y aplica tu sentido común.

Un último comentario sobre alimentación y bebés

Después de tanta información puedes sentirte abrumado y pensar que esto de la alimentación complementaria es demasiado complicado.

No pasa nada, una vez que lo asimiles verás que es bastante más sencillo de lo que parece.

Y recuerda: confía en tu instinto, nadie conoce a tu hijo mejor que tú.

Seguro que lo estás haciendo genial.

Por nuestra parte, estamos totalmente concienciados con lo importante que es una dieta equilibrada y saludable para los más pequeños.

Su alimentación de hoy sentará las bases de su desarrollo y su salud en el futuro, así que no nos la tomamos a broma.

Solo alimentos ecológicos, recolectados en su punto óptimo de maduración. No incorporamos sal, azúcar, aditivos ni conservantes.

Nada que no le darías a tu bebé.

Si quieres, pásate por nuestra tienda online y mira los ingredientes que utilizamos.

Disfruta de esta etapa de vuestras vidas, pasa volando.

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