Suscríbete y recibe promociones exclusivas
Envíos 24-48H. Gratis en pedidos superiores a 25€

¿Qué es el BLW? Guía para un Baby-Led Weaning seguro

Niño llevándose un juguete a la boca

Hasta hace unos años casi nadie había oído pronunciar esas tres letras: BLW.

Cuando el bebé cumplía seis meses y comenzaba la alimentación complementaria nadie dudaba de lo que se debía hacer: era el momento de adquirir cajas de papilla en polvo para introducir los cereales y de comenzar con los purés, ya sea comprando potitos o haciéndolos en casa.

Ahora, este paso ya no es tan obvio.

Cada vez son más las familias que optan por saltarse la etapa de transición de los triturados y eligen ofrecer a su bebé alimentos en estado sólido.

O de combinar estas dos maneras de presentar la comida.

Y, por supuesto, están las que siguen prefiriendo comenzar por los purés.

Todas las opciones son válidas y todas tienen partidarios y detractores.

Recuerda que hasta los doce meses, la alimentación complementaria es un método más educativo que nutricional, porque la fuente de alimento principal del bebé sigue siendo la leche.

Es decir, la alimentación complementaria no reduce las tomas de leche, que deben continuar a demanda.

Desde hace varios años la mayoría de los estudios confirman que a partir de los seis meses y cumpliendo una serie de requisitos (que comentamos más abajo) el bebé está preparado para comenzar a masticar.

Si es así, ¿es necesario entonces retrasarlo?

La respuesta es sencilla: No, no es necesario.

Pero tampoco es obligatorio saltarse los purés.

Cada familia elige.

Niño comiendo trozos de fruta con el metodo BLW
Fuente: Pexels

BLW, esas siglas que aparecen en la etapa de la alimentación complementaria

BLW: estas siglas resuenan bastante últimamente y pueden llevar a confusión a los padres que comienzan en el mundo de la alimentación complementaria.

Y es que ya no basta con conocer qué alimentos puede comer, cuáles no y cómo irlos introduciendo, sino que también hay que elegir la forma de presentación.

Es lo que tiene la crianza consciente, que va más allá de dejarte llevar por el “siempre se ha hecho así”.

Implica investigar un poco antes de elegir una opción. La que mejor se adapte a tu filosofía de vida y a tu familia.

Así que, antes de optar por una forma de alimentación, vamos a ver qué es el BLW y qué ventajas tiene.

¿Qué es el método BLW?

El Baby-Led Weaning, o la alimentación autorregulada por el bebé, no es simplemente darle comida en trozos.

Va más allá de la forma de presentación de los alimentos.

Es un sistema de alimentación que implica otra serie de cuestiones. Si no se siguen al pie de la letra no se puede hablar estrictamente de BLW, aunque tu bebé no haya probado ni un solo puré.

Hay muchos libros y artículos sobre este tema (os recomiendo este), pero vamos a resumir sus características.

¿Cuáles son los puntos que distinguen al BLW?

El tipo de alimentos

El BLW apuesta por la alimentación sana y equilibrada para toda la familia, es decir, trabaja directamente con materias primas de calidad, excluyendo cualquier procesado.

Además, defiende que comer es un acto social donde la familia tiene la oportunidad perfecta para afianzar aún más los lazos que la unen, al tratarse de un momento de distensión, compañía, conversación e interacción.

De hecho, el bebé es un miembro más. Por eso, come a la vez que los demás, y la misma comida. Si ve que lo que tiene ante él es diferente, puede que su interés se centre más en el plato de mamá o papá que en el suyo.

Así, el BLW hace que todos los integrantes de la casa mejoren su alimentación y sean buenos ejemplos para los más pequeños.

La forma de ofrecer los alimentos

Cuando se menciona que la comida debe ser sólida es habitual que la primera reacción de la persona que no conoce este método sea alarmarse.

Pero sólido no implica que tenga que ser duro.

Es cierto que es habitual encontrarse con fotos de niños pequeños a los que se les ha dado un brócoli entero o hasta una manzana sin pelar. Aunque lo que no nos cuentan es que se trata de fotos de estudio y, que en cuanto se ha disparado, alguien va a quitarles todo eso de las manos.

Para dar comida no triturada a un bebé, sigas el BLW o no, lo más importante es la seguridad.

Y para que un alimento cumpla este requisito fundamental, hay una forma muy simple y fácil de recordar:

El alimento tiene que estar blando.

Tan blando que se deshaga con una suave presión entre nuestros dedos.

Es el equivalente a que se desmenuce entre la lengua y el paladar del niño.

Una creencia habitual es que se piensa que lo más seguro es cortar la comida en pedazos pequeños, pero ocurre justo lo contrario. Los trozos deben ser mayores que su puño, para que los pueda agarrar y tengan que desmenuzarlos y masticarlos forzosamente antes de tragarlos.

En cambio, si los trozos son pequeños, pueden intentar ingerirlos directamente y puede haber peligro de atragantamiento. Aunque de los riesgos hablaremos después.

También hay que huir de las formas redondeadas como aceitunas, uvas, cacahuetes, etc., porque tienen el diámetro de su tráquea y son muy peligrosas si se atascan en ella.

Por eso, cuando llegue el momento de ofrecerle este tipo de alimentos, hay que trocearlos a lo largo, rompiendo esa forma circular. De hecho, esta recomendación no es exclusiva para los bebés, es conveniente mantenerla hasta los cinco años aproximadamente.

El papel del adulto

El adulto ofrece la comida y supervisa al bebé para que esté seguro.

Ya está.

Nada de darle algo para que lo agarre. Nada de acercarle un pedazo a la boca. Nada.

O sí.

Porque, como hemos dicho antes, una de las premisas del BLW es que la comida se considera un acto social, en familia, por lo que es lógico que se produzcan interacciones entre los padres y el bebé.

Bueno, y la peor parte. Al adulto le toca recoger y limpiar los estropicios.

Porque si nadie te lo ha dicho todavía, te aviso ya: el BLW ensucia bastante 😜.

El papel del bebé

Los bebés se alimentan a sí mismos utilizando sus manos, sin intervención del adulto.

Eligen qué comer y cuánto.

Al principio, será solo un juego de manipulación en los que, a veces, probará algo.

Además, cuando todavía son muy pequeños, aunque muestren interés, se suelen cansar pronto de masticar.

En realidad no suelen comer casi nada hasta pasadas algunas semanas. Incluso cuando son algo mayores habrá días en los que comerán más y otros en los que no.

Y aunque es algo que puede alarmar a las generaciones pasadas, recuerda: da igual cuánto coma, su fuente de alimento principal es la lactancia.

Continuando con la relación más tradicional con la alimentación, ¿te decían de pequeño que con la comida no se juega? Pues si quieres optar por el BLW debes desterrar esta idea.

Se busca que tengan una buena relación con la comida desde el inicio y, por eso, se le da plena libertad.

En el BLW la comida está para investigar, tocar, deshacer, saborear.

Y también para tirarla al suelo, a las paredes, restregarla por la cara, el pelo o por la ropa.

No es por el tamaño de los alimentos, es por dejar que sea el niño quien los manipule.

De hecho, te recomendamos que pongas un hule o alfombra de vinilo bajo la trona y que si no hace frío coma solo con el pañal para que pueda mancharse todo lo que quiera…

¡Y no te olvides de la cámara de fotos para tener un bonito recuerdo! 😍

papá con niño comiendo con el método BLW en su trona
Fuente: Unsplash

Ventajas del BLW

Ya hemos mencionado un par de ventajas para toda la familia: mejorar la dieta y favorecer la interacción familiar.

Solo por estos dos motivos es un sistema de alimentación que merece ser tenido en consideración.

Pero vamos a centrarnos en los beneficios para los bebés, que son bastantes.

¿Qué permite el BLW?

Ayuda a mejorar la coordinación ojo-mano-boca, la motricidad fina y la masticación.

El niño adquiere más autonomía y autosuficiencia al ser capaz de alimentarse por sí mismo sin intervención del adulto.

Descubre sabores, texturas y olores individualizados en la comida.
El bebé va creando su catálogo de alimentos preferidos según estos conceptos. Además, esa diversidad facilita que acepte más variedad de alimentos.

Pero también existen otros beneficios que se dan en el BLW, aunque no son exclusivos de él:

✅ El bebé come a su ritmo y la cantidad que quiere de cada alimento.
Si una persona da de comer a un bebé, a trozos o con cuchara, igualmente debería adaptarse totalmente a estas premisas.

✅ Al respetar su saciedad, se previene la obesidad infantil.

✅ No se modifica su paladar hacia lo dulce o salado, como ocurre con la mayoría de alimentos procesados, incluso los que son para bebés. Si un niño se acostumbra a que su comida sea muy dulce, lo más frecuente es que rechace los alimentos naturales o no endulzados artificialmente.

✅ Se siente un integrante más de la familia, fortaleciendo su idea de pertenencia a una comunidad.

Requisitos para comenzar el BLW

Antes de introducir la alimentación complementaria, sea cual sea la opción elegida, es necesario que el bebé haya alcanzado cierto nivel de madurez neurológica, gastrointestinal y renal.

Aunque cada bebé lleva su propio ritmo de desarrollo, se suelen dar en torno a los seis meses.

Comenzar a dar alimentos a un bebé más pequeño puede ser dañino para su organismo, así que si te lo ha recomendado tu pediatra sin ningún motivo, lo mejor es buscar una segunda opinión.

¿Por qué?

Porque antes se aconsejaba empezar a los cuatro meses.

La medicina ha avanzado, pero puede que el pediatra de tu hijo siga premisas superadas hace ya tiempo.

Evidentemente, no vamos a poder saber cuándo tiene su sistema inmunológico intestinal desarrollado, pero sí hay otros factores que nos indican que está preparado:

✅ Es capaz de mantenerse sentado, aunque necesite apoyo.

✅ Ha perdido el reflejo de extrusión (empujar con la lengua cualquier sólido que entre en la boca, lo que hacen los recién nacidos cuando intentas que cojan un chupete).

✅ Se lleva objetos a la boca. Si puede agarrar un juguete y morderlo, puede hacer lo mismo con un alimento.

✅ Siente interés por la comida. La sigue con la mirada, abre la boca si la tiene cerca, intenta cogerla con las manos…

Si observas que han pasado unas semanas desde que tu bebé cumplió seis meses y notas que no está preparado, lo más recomendable es ir a hablar con el pediatra.

Puede que el BLW no sea la opción más recomendable para vosotros y sea mejor los purés.

El principal motivo es que hacia los seis meses se calcula que las reservas de hierro del bebé comienzan a agotarse y debe empezar a adquirirlas de la alimentación complementaria, por lo que no se debe retrasar demasiado.

Dudas comunes sobre los riesgos del BLW

La mayoría de las reticencias para optar por el BLW (excluyendo la limpieza, claro) se pueden agrupar en estos tres puntos.

1. Atragantamientos

Aunque a primera vista es lo que más asusta del BLW, las estadísticas son claras: los atragantamientos no son más frecuentes con BLW que con triturados.

De hecho, un bebé alimentado con purés al que se le atosigue con los tiempos para entre cucharada y cucharada y no se respete su saciedad tiene más riesgos de atragantarse.

Hay que distinguir los atragantamientos de las arcadas, que se dan en los bebés mientras aprenden a comer, se siga el sistema que sea.

Forma parte de su maduración.

De todos modos, el bebé no debe quedarse sin supervisión, hay que vigilar que se mantenga erguido durante toda la comida y la forma de presentación de los alimentos.

2. Aporte de nutrientes

La mayoría de la comida que se ofrece no va a ser ingerida. Con suerte acabará en el plato o la bandeja.

Pero de nuevo: es complementaria a la lactancia, su fuente principal de alimento hasta los doce meses.

La leche se ofrece primero y después el resto de comida, por lo que el niño está nutrido.

De todos modos, está bien añadir frecuentemente alimentos energéticos como plátano, aguacate, una cucharadita de aceite de oliva virgen extra crudo…

3. Carestía de hierro

El bebé no cumple seis meses y justo ese día se queda sin hierro.

Es un proceso lento y progresivo que se viene subsanando desde siempre sin que ni siquiera hayamos sido conscientes de ello.

En los niños que toman triturados, el hierro se encuentra en las papillas (que normalmente se enriquecen) o al triturar carnes u otros alimentos.

Para los bebés de BLW, basta con incluir esos alimentos ricos en hierro. Lo ideal es acompañarlos de otros que favorezcan su absorción, como la vitamina C.

Conclusión: ¿BLW o triturados?

Que el BLW se esté escuchando cada vez más no implica que esté bien o mal, es una opción más de entre las muchas que existen.

Eso sí, se opte por la forma de alimentar al bebé que sea, es importante mantener una serie de pautas basadas en el respeto al niño.

Son básicas, lógicas, pero lamentablemente no se suelen recomendar con la frecuencia que deberían y siempre está bien recordarlas y tenerlas presentes.

El ritmo lo marca el bebé

No se come con prisas, es un momento de disfrute, sin mirar el reloj.

No se atosiga con una cucharada nueva cuando todavía está saboreando la anterior.

La cantidad la establece el bebé, cada vez

No hay cantidades obligatorias, da igual que sobre casi toda la comida del plato o que solo quiera una cucharada o un bocado.

Cuando se le obliga a comer el bebé retrasa su toma de leche, que es su verdadera fuente de alimento, porque ya está saciado.

No se debe engañar, distraer y forzar para que coma

Solo se consigue que aprendan a comer sin hambre, estando ya saciados, con riesgo de obesidad infantil y favoreciendo malos hábitos futuros.

La calidad de los alimentos

Si no se hacen en casa, hay que leer muy bien las etiquetas de los productos que se ofrecen al bebé.

Debes evitar azúcares añadidos y otras sustancias, materias primas de escasa calidad, grasas saturadas, elaboraciones que carecen de suficientes nutrientes…

Como ves, todas son premisas que no querrías que te aplicaran a ti.

Imagino que a nadie le gusta que le obliguen a comer nada, y menos que se lo metan en la boca, y que a todos nos gustaría tener una dieta lo más saludable posible.

Pues con los niños, exactamente igual.

niño cogiendo una fresa con la mano
Fuente: Pexels

Ahora ya conoces mucho mejor qué es el BLW y las condiciones que implica.

Siendo estrictos, para decir que se sigue este método hay que cumplirlos todos.

En La Nana somos muy estrictos con la calidad de nuestros productos, no con la forma en la que cada familia decide alimentar a sus hijos.

Nosotros os ofrecemos la opción de nuestros tarritos ecológicos de frutas, verduras, de merluza y de pollo con arroz.

Estamos muy orgullosos de ellos, tanto de las materias primas como del proceso de creación y hasta del envasado.

Lo maravilloso de todo esto es que, tras informarse, cada familia puede optar por seguir el BLW, decidir dar comida a trozos sin cumplir todos los requisitos, elegir solo purés o combinar sólidos y triturados.

La elección es de cada familia.

¿Qué método habéis elegido en casa para alimentar a vuestro bebé?

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

SUSCRÍBETE Y RECIBE PROMOCIONES EXCLUSIVAS
SUSCRÍBETE Y RECIBE PROMOCIONES EXCLUSIVAS